viernes, 1 de julio de 2011

Se puede viajar a la dimensión 43 y seguir siendo un tío simpático, como Paco Santos







Si es que volar no debe ser ni bueno... Francisco Santos Leal  (Paco para sus amigos, muchos) es profesor de la Universidad de Cantabria y ha sido noticia en el último año por haber refutado, después de 53 años la conjetura de Hirsch. Paco volaba desde Bilbao camino de Paris leyendo On the Exact Maximum Complexity of Minkowski Sums of Convex Polyhedra (de Fogel et al.) cuando se le ocurrió cómo construir el contraejemplo que la desmontaría. Afortunadamente, anotó las ideas en un cuaderno que llevaba y no en el margen de la citada revista porque la dejó olvidada en el avión y se hubiese repetido la historia de Fermat.

Sobre el trabajo de Paco alrededor de la citada conjetura se han publicado en revistas y en blogs artículos bastante interesantes, no voy a tratar de contarlo mejor de lo que ya lo han hecho, por ejemplo Tomás Recio en este blog,  ni tan  exhaustivamente como lo ha hecho Gaussianos en su blog ... 
También los medios menos especialistas se hicieron eco de la noticia y, sobre todo, me resulta especialmente emocionante este artículo  publicado en Lastampa el pasado 27 de Abril, en el que el profesor Bernd Sturmfels  reconoce honestamente que Paco resolvió con brillantez el problema que él abandonó después de un año por encontrarlo demasiado complicado.


Pero Paco es mi amigo y acabamos de coincidir en la Universidad de Alcalá de Henares durante la celebración del EGC de este año y, aprovechando que estábamos en el Carnaval de Matemáticas, le pedí que me concediera una entrevista para Seispalabras, a lo que accedió con su amplia sonrisa y su mirada alegre y traviesa. La cita sería durante el coffee break de la mañana del Jueves 30 de Noviembre, en la meeting room del congreso. Quiso el azar y los buenos vinos de La Suite en Alcalá de Henares, que la noche anterior, tras el banquete de gala del congreso nos acostáramos un poco tarde y que la mañana del día en cuestión estuviésemos los dos más bien dormidos.

“La grabamos en vídeo, Paco, que no tengo ganas de escribir, ¿vale?”

Y eso hicimos. Un par de preguntas informales, una charla entre dos colegas que se encuentran de cuando en cuando y que se ríen ebrios de geometría y sueño.

Por cierto, podréis ver en el vídeo que, a pesar del cansancio, además de ser un tío brillante como conozco pocos, Paco es simpático, cariñoso y guapo, muy guapo.




Podéis ver el vídeo también en Youtube

Pues sí, como se dice en el vídeo, tengo el honor de llevar en mi tesis doctoral un contraejemplo que se le ocurrió hace algunos años, 14, durante un congreso en Barcelona. También al día siguiente de la cena del congreso, por cierto. Fue un banquete el que nos ofrecieron tan espectacular como delicioso, pero excesivo. Como consecuencia, nadie pudo dormir aquella noche, tratando de hacer la digestión. Los había que paseaban por los pasillos, otros leían, matemáticas y/o ficción, otros veían la tele...pero nuestro desvelado de Santander encontró un contraejemplo que aparecería en mi tesis “Geometría Computacional en Superficies” y posteriormente en nuestro libro. Si es que este chico ¡vale un potosí!


Por cierto, me pidió que os rogara que cada vez que volarais en Air France, miraseis en los bolsillos de los asientos por si encontráis un ejemplar del volumen 42 de Discrete and Computational Geometry, porque aunque no esté descrito el contraejemplo en el margen, le gustaría tenerla de recuerdo.




Gracias Paco, por secundarme en todas mis ocurrencias. Es un verdadero placer y todo un orgullo haber “crecido” cerca tuya. Nos vemos en Puerto Vallarta, a ver si encontramos al Capitán Stubing.




Con esta entrada participo en la edición 2.5 del Carnaval de Matemáticas, en esta ocasión hospedada por Mago Moebius




viernes, 17 de junio de 2011

El tren de la Fresa (Relato)



Me vino estos días a la cabeza un recuerdo, catalogable dentro de "Amigos que no he vuelto a ver", de un chico que hace muchos años, en 1988, me abordó en el Giralda Expreso y con el que pasé uno de los domingos más divertidos de mi vida viajando a Aranjuez en el Tren de la Fresa, con él como ayudante de maquinista. He usado esa linda historia como punto de partida para un relato de ficción en el que se han colado algunas referencias autobiográficas (casi todo lo que se refiere a Javier,  aunque no sea su nombre real). 


El tren de la Fresa

--¿Refresco, café, cerveza?
--¿Perdón?
--Que qué prefieres que te traiga, ¿refresco, café, cerveza?

Ella lo miraba con ojos como platos, no lo había visto acercarse a su asiento. Desde que el tren se puso en marcha, no había pestañeado ni una sola vez, absorta en el paisaje sevillano que dejaba atrás para siempre. Para siempre. ¿Sería capaz de no volver?

--Si no me dices nada, te traeré lo que yo quiera, y claro, puede que no acierte y esta relación empezará mal.
--Pero, ¿de qué hablas?--dijo Clara mientras se descubría sonriendo por primera vez después de muchos meses-- No quiero nada, de verdad, muchas gracias.
--Está bien. Tú lo has querido, espero no cagarla demasiado.
--No, de verdad, espera, que no...

Pero él ya no la estaba escuchando. Sin poder dejar de sonreír, se levantó cansinamente y lo siguió hasta el coche número cuatro.

--Te invito yo--le dijo.
--Sí, claro, ya lo dijiste tú...¡encima!-- protestó Javier, cómicamente enfadado.

El resto del viaje lo pasaron contándose historias superfluas de sus respectivas historias.

--Cuando lleguemos a Atocha tengo que salir pitando, dame tu móvil.

Clara se quedó de nuevo dudando, había pasado un rato muy divertido, era cierto, pero él era un chico demasiado joven. Ella tenía 38 y él no llegaba a los 30, ¿qué sentido tenía todo esto? Se puso muy seria de repente:

--No sé, Javier...no sé...la verdad...
--Venga, Clara, no has parado de reírte desde que nos hemos encontrado. Por cierto, tienes una muela rota. No tengo mucho tiempo libre en el colegio, pero te puedo llevar a Aranjuez en el Tren de la Fresa.

Ella volvió a arrugar toda su cara esperando que le explicara qué era eso del tren de la fresa, pero no lo hizo.

--Está bien, niña cabezota, no te insisto más. He oído de gente que fueron felices aún sin haber estado nunca en Aranjuez...
--Toma, bicho, llámame.
--Te va a encantar el palacio--le dijo mientras pellizcaba la mejilla de Clara suavemente y se bajó del tren casi antes de que éste parara.

Clara, ruborizada, se quedó sonriendo y con la mejilla ardiendo.

--¡Adiós, pelirroja!
--Adiós, elemento...

Mientras recogía sus cosas y se ponía el abrigo, seguía sonriendo y encantada. El frío de la ciudad le devolvió al mundo. Recordó de pronto la silueta recortada de él en la puerta de Santa Justa, aquella misma mañana, cuando se lo encontró por sorpresa al llegar.

--¿Te vas de verdad?
--Claro.
--Suerte.

Esa fue la despedida, esa palabra y un beso de refilón en la comisura de los labios, un beso frío, cortante como un cristal roto.

Ya estaba en Madrid. Estaba sola. Peor aún. Estaba sin él. De nuevo, el estómago se comprimió y aquel sabor amargo volvía a su boca. Sólo llevaba una maleta, no muy grande, y el maletín del portátil; subiría paseando hasta la calle del Olivar, al piso que su amiga Marta le había buscado.


--Para ya, pesado.
--No, voy a besarte en todos los números de la calle Libertad.
--Estás loco.
--Por ti, jamona.

"El olor a curry se llevará tus penas" le había prometido Marta la noche anterior en su conversación en Gtalk. Cuando ésta abrió la puerta del piso, Clara la abrazó llorando. Era un piso antiguo y feo, muy feo, pero estaba lleno de fotos preciosas que ella reconocía, eran fotos hechas por Marta. Sonaba "Hoy puede ser un gran día" de Serrat, un cuadro con una espectacular fotografía de la Pedrera presidía el saloncito, había macetitas pequeñitas recién regadas con flores azules y un post--it advertía: "Es lo único blue que permite el casero en este inmueble", en el pequeño frigorífico había cava y queso, dos de las pasiones de la nueva inquilina.

--¿Has comprado queso, cabra loca?
--Sep, y del más asqueroso y pestoso que he encontrado.
--Te odio, cabra loca. Y todas estas fiambreras ¿qué hay?
--Mi madre te da la bienvenida a la ciudad con sus especialidades más afamadas.

Aunque constantemente recibía muestras de amor, nunca se acostumbraba, se ruborizaba y se emocionaba como una niña.

--Déjate de llantos, mocosa, invítame a comer.

Almorzando en Chez Farida, se pusieron al día de los últimos detalles que Clara necesitaba para instalarse en Madrid. Pero en ningún momento mencionó a Javier, se había olvidado por completo de él. Estaba emocionada con su amiga y asustada con su cambio radical de vida. Ni siquiera tuvo un segundo para pensar en Ángel, y Marta puso mucho de su parte para que éste último no apareciera en escena.

--Te llevaré a los jardines de Irán.
--Pero yo no quiero vivir en Irán, quiero vivir en Barcelona.
--Está bien, tendremos una taberna en el Raval.
--Mejor.
--Tú pasearas voluptuosa entre los clientes, todos se enamorarán de ti. Yo escribiré poemas en una mesita en un rincón.
--¡Mentiroso! Tú estarás leyendo Microsiervos...
--Bueno, pero te escribiré poemas geeks...

A pesar de sus reticencias, le gustaba vivir en Madrid. No trabajaba, había pedido una excedencia por depresión, se pasaba los días paseando, comprando libros en una librería de la calle Ave María, donde había hecho un nuevo amigo, Íñigo; haciendo fotos con el Android con que rellenar su cuenta de Tumblr, viviendo, tratando de recordar, de no olvidar, para poder seguir sintiéndose viva.

--Cuando vayamos a Estambul...
--¿Cuándo iremos a Estambul?
--Pronto, niña impaciente.
--¿Me lo prometes?
--¿Hace falta?
--No, claro que no.


--¿Sí?
--¿Clara?
--Sí, ¿quién es?
--Soy el principe de Bekelar
--¡Jajajaja!
--¿Te has comprado algo precioso para ir este domingo al Palacio?
--Sí, una capa roja, con cuello de armiño.

--Ya hay girasoles nuevos.
--Sí, claro
--Vamos
--¿A dónde?
--A amarnos entre los girasoles.
--No, que la última vez nos pillaron.
--Vamos, jamona cobarde.

Fue uno de los días más divertidos de su vida. El Tren de la Fresa, como cabía esperar, estaba lleno de dulces jubilados. Javier, se presentó con un mono de ferroviario.

--¿Y esto?
--Te dije que te llevaría y te voy a llevar.

Clara se sentó sola en el vagón lleno de abuelitos y abuelitas, sonriendo, feliz. Javier entraba cada cierto tiempo en el vagón, y preguntaba en voz alta:

--¿Han visto alguna vez a alguna mujer más guapa?

Todos coincidían en que no, él hacía una reverencia y le besaba la mano y se iba, andando como si llevase una espada de caballero. Todo era tan irreal como absurdo, tan ridículo como maravilloso, como decía Pessoa. Pero ella disfrutaba y decidió darse otra oportunidad.

Aquella noche, Clara ya no lo escuchaba, se perdía en la mirada infantil y viva de Javier mientras él le contaba algo sobre Zenet y su banda en el Café Central.

De vuelta a casa, ella cogió su móvil para escribir algo en Twitter.

--Ya estamos, estás enganchada a ese cacharro...

--Que no, que no... --le contestó casi sin mirarlo.

Javier le arrancó el móvil de las manos y salió corriendo, cruzando la calle Atocha. Ella, riendo a carcajadas, salió tras él. Sonó en ese momento el teléfono de ella:


--¿Sí?
--¿Quién eres tú? ¿Y Clara?
--Soy un amigo.
--¿Qué amigo? ¿Qué pasa? ¿Dónde está Clara?
--No está.
--Joder, ¿qué es todo esto? ¡Dile que se ponga, por Dios!

Javier no podía hablar. Frenazos, gritos, Marta gritando en el móvil de Clara, gente corriendo hacia el lugar del atropello...la capa de armiño se había teñido con sangre de la pelirroja.


jueves, 16 de junio de 2011

... and the winners are..

Ya tenemos ganadores del Carnaval de Matemáticas 2.4. Sí, ganadores porque hubo empate 

Daniel Martín Reina con Los anillos de Borromeo



Aquí tenéis vuestro premio compartido



Muchas gracias a todos por vuestra participación, y dejadme hacer una mención especial a @ivsu  que sin ser matemático, ni siquiera cercano, nos regló un relato para esta edición.

Ahora preparad vuestras entradas para la edición 2.5. en Juegos Topológicos








sábado, 11 de junio de 2011

A la tercera va...la trigonometría


Pues después del 1, viene el 2 y después el 3 (si contamos en el conjunto de los naturales, claro, os acordáis de todos los conjuntos de números, ¿verdad?)

Y si el primero estuvo dedicado al número 1, que nunca fue un soldado; el segundo a los 'poderes mágicos' del número 2; el tercero está dedicado a los polígonos de 3 vértices, 3 esquinitas, y pretende ser una pequeñísima incursión en el apasionante mundo de la Trigonometría y sus aplicaciones.

El título de esta tercera entrada de Mati y su Mateaventuras en el Pequeño Libro de Notas es:


Puede que a alguno os suene parecido al título de un cuento de de Jèrôme Ruillier, Por cuatro esquinitas de nada. Pues sí. Se trata de uno de los cuentos favoritos de mis hijos y también mío (a pesar de que no salgan ¡triángulos!)

Llegó a nuestras manos desde las de una Maestra (sí, con mayúsculas), mi hermana Maribel. Se trata, desde mi punto de vista, de una maravillosa, elegante y 'geométrica' llamada a la tolerancia con los que son diferentes a nosotros.
Mi hermana Maribel es la que no lleva gafas.


Si seguís mi blog os habréis percatado de mi fascinación por los triángulos, de hecho, ya os conté cómo podían ser , bien para vigilar un museo, bien para entretenerse jugando en Semana Santa (pero valen para cualquier época del año, ¿eh?).

Se ve que a nuestra Mati también le apasionan...

Otro diseño de Raquel

Termino agradeciendo, una vez más, las maravillosas ilustraciones a Raquel Garica i Ulldemolins y a Libro de Notas el dejarme asomarme, cada quince días por esta “ventana” de su casa. Seguro que podemos, entre todos, contribuir una “mijita” en la lucha contra el anumerismo.

Con lo divertido que es hacer Matemáticas...



lunes, 6 de junio de 2011

Sobre la protección de los menores y los ritos católicos.




Hace unos días estaba en la peluquería poniéndome pelirroja cuando escuché a mi lado una conversación, nada extraña ni especial en un pueblo sevillano en mayo:

“-Mi niña vendrá el sábado, después de confesarse.”

Como ya he dicho, esta declaración de intenciones no tiene nada de especial. Es común y lo ha sido durante muchísimo tiempo. Se trataba de una niña que hacía su primera comunión y que iría a peinarse a la peluquería después de confesar sus pecados (¡madre mía!) al cura de la parroquia. Pero ese día, no sé si por efecto del olor del tinte o probablemente porque acababa de dejar a mis hijos en  el cole y aún conservaba el calor de sus besos en la mejilla, saltaron dentro de mí todas las alarmas. Consciente de que aquella señora (y sí, esto es un prejuicio) no iba a entender mis razonamientos, pues parecía absolutamente convencida de su educación judeo-cristiana, me puse a tuitear cómo si no hubiese mañana.

¿¿¿Qué pecados puede tener un niño de 9 años???






Nunca antes, posiblemente porque no tenía hijos, me había parado a pensar en lo inquietante y peligroso que es el acto de confesión de los “pecados” de un menor indefenso con un adulto que no tiene ninguna formación específica  para tratar con nuestros hijos, pero que sí desde el miedo al castigo divino, goza de una posición de poder sobre el niño. Un adulto que su ideología ha castrado y que, como es natural porque el sexo es una necesidad vital, almacena una ingente cantidad de necesidades sexuales reprimidas.

Si a esto añadimos la cantidad de casos denunciados de violación de menores por parte de algunos miembros de esta secta, de verdad,

¿¿no os da pánico a los padres, familias, tutores dejar a vuestro niño de 9 años a solas con él y con la coartada del secreto de confesión??

Y nuestras leyes, ¿no dicen nada al respecto? ¿Protegemos a los niños de las redes sociales porque pueden entrar en contacto con gente a distancia y los dejamos estar a solas, contando sus intimidades a adultos que tienen poder sobre ellos? ¿No debería ser ilegal? ¿No debería hacerse delante de un tutor legal mayor de edad?

¿Os imagináis a vuestro niño de 9 años confesando que se ha tocado, que es lo más normal  y deseable en la fase de descubrimiento sexual, a un adulto a solas, que le va a reprimir o asustar por ello? ¿Qué pasa si ese adulto le amenaza con un castigo divino por contar algo que ocurrió durante la confesión a sus padres?

Son vuestros hijos, son niños, son inocentes, son maravillosos, están llenos de vida por moldear, no pueden, no saben “pecar”, ¿cómo podéis hacerles pasar por eso? Y sobre todo, ¿para qué?

Sinceramente pienso que las familias deberían oponerse a esa exhibición de la intimidad de sus niños y que las leyes de nuestro país deberían 

PROHIBIR LA CONFESIÓN DE MENORES DE EDAD,  COMO PARTE DE LA PROTECCIÓN DE LA INTIMIDAD Y LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MENTAL DE LOS MISMOS, así como la pertenencia a grupos ideológicos antes de su mayoría de edad.

                                  
Yo también hice la comunión, mi madre y mi padre no tenían tiempo de pensar tanto como yo, pues se deslomaban para darme una educación y unos estudios que ahora me permiten a mí pensar tanto. Yo sí hice la comunión, con un vestido heredado feísimo, por cierto. Y la confirmación. Y canté en el coro de mi parroquia hasta muy entrada mi adolescencia. No recuerdo ningún tocamiento indecoroso por parte del cura, ni de ninguno de los catequistas o compañeros del coro, pero hay algo que no olvido. Cuando me “preparaban” para la confirmación de mi fe en Cristo (con 11 ó 12 años, porque esta gente tiene la santa costumbre de hacerlo todo antes de la mayoría de edad) empezaba a dudar ya un poco de todo este chiringuito y le espeté al catequista, misógino donde los hubiera (entonces no conocía esa palabra, que conste) que eso del infierno era un rollo, con el diablo, el fuego y tal. Entonces, con los ojos inyectados en ira, fijos y amenazantes sobre mí (una niña, gordita y gafotas) y con una cara de absoluto desprecio me explicó que eso no era el infierno, que el infierno consistía en que “pasabas” a otra dimensión, donde nadie te veía, pero desde donde tú podías ver cómo tus seres queridos se iban olvidando de ti, te sustituían, hablaban mal de tu recuerdo, se burlaban de tus sentimientos, contaban tus secretos...

No recuerdo cuál fue mi reacción en ese momento, podría novelarla pero mentiría. Lo que sí recuerdo son escenas en la cama de mis padres, a media noche, acostada en una esquina, junto a mi madre que me acariciaba el pelo y me decía:

“-No seas tonta, yo te voy a querer siempre y tus hermanos también. No vayas más a esa catequésis, bonita.”

Pero yo me quedada dormida pensando que no podía dejar de ir, por si acaso. Aún no entiendo la maldad que puede inducir a un hombre joven a asustar así a un niña, simplemente por controlar sus impulsos críticos con la fuerza del miedo.

Afortunadamente, en 3º de BUP, lo que ahora sería 1º de Bachiller, mi profesor de filosofía, Antonio Hurtado (otro amigo al que no he vuelto a ver), me llevó de la mano en mis primeros pasos por el mundo del pensamiento crítico que desembocó en mi condición actual de atea y escéptica. Fue  él también quien, un año más tarde, me ayudó a decidir en qué titulación universitaria matricularme. Yo dudaba entonces entre dos: filosofía y matemáticas.

“-Matemáticas, Clari, no lo dudes. Puedes seguir pensando y haciendo filosofía siempre, pero estaría bien que encontrases trabajo.”

[Si te gustó esta entrada está en MNM 

  


domingo, 29 de mayo de 2011

Amigos que no he vuelto a ver (I): Laura


Esta mañana he creído verte en el gimnasio y he corrido a saludarte. No eras tú y esa otra sonrisa desconocida me devolvió a la realidad y me recordó que yo estaba de viaje cuando te enterraron.


El párrafo anterior lo escribí hace varios meses y se quedó ahí, no pude o no supe seguir escribiendo. Hace unos días, en ese mismo gimnasio, una amiga me contaba cómo otra de nuestras conocidas de la infancia renunciaba a luchar contra otro cáncer. Y lo peor de todos, parecía que los oncólogos también. Entonces volví a acordarme de Laura, a la que se refieren las primeras líneas de esta entrada.

Laura y yo fuimos amigas en el colegio. Desde mi primer y traumático día. Yo tenía que haber entrado en párvulos (lo que después se llamó preescolar y ahora educación infantil) pero como era un pelín despabiladilla ingresé directamente en primero de EGB. 

Nadie me conocía en la clase y fui observada con cautela y recelo, tanto que la que luego sería una de mis mejores amigas, Rocío, me quiso pegar porque insistía en que yo me llamaba Inma (era el nombre de una niña que había estado el año anterior con ellos en párvulos y que se fue del pueblo). Laura, prima de Rocío, se quedó a mi lado para defenderme, cosa que no hacía falta porque yo además de saber leer, escribir, sumar y restar, era una burra de cuidado, y me apresuré a coger una piedra para decorar la cara de quién se acercara a pegarme (sí, en el patio de mi colegio había piedras, muchas). Eso sí, mi porte heróico aquel primer día me valió el reconocimiento como segundo miembro de un duunvirato que dominaba a las niñas de la clase, Rocío y yo. 

Y como en todo ese tipo de regímenes políticos, frecuentemente había diferencias de intereses entre las dos mandonas y surgía la guerra. Las niñas de la clase se dividían inmediatamente en dos bandos, dos bandos que no se saludaban entre ellos y que se mojaban unas a otras queriendo en el aseo. En esos momentos, Laura lo pasaba fatal, porque era más amiga mía que de Rocío, pero yo no la aceptaba en mi bando porque era prima de mi mayor enemiga hasta la muerte; por otro lado, Rocío no la aceptaba en el suyo porque era mi mejor amiga y sería una espía. Y nuestra morena de ojos grandes lo pasaba fatal. Afortunadamente, nuestras guerras duraban poco y todas volvíamos a estar juntas. 

Me gustaba ir a juga a su casa porque, entre otras cosas que su padre había traído de Francia (qué lejos estaba entonces Francia), tenía un disco con la canción de Si vas a París, papá y nos encantaba cantarla, montando nuestra propia coreografía al más puro estilo del ballet Zoom.

Después, como ocurre tantas veces, pasamos muchos años sin vernos, a pesar de vivir en el mismo pueblo, cada una siguió su camino y los nuestros divergieron.

Cuando me contaron que tenía cáncer no la llamé. No supe qué decir después de tantos años, no me atreví. Seguí su lucha a través de una amiga común. Lloré, tuve miedo, me alegré, tuve esperanzas, volví a llorar, volví a temer. Ella nunca supo nada de esto, creo. Pero nunca la llamé. No sabía cómo hablarle a una mujer joven que pelea contra el cáncer. Pero la vida, generosa como es, me dio la oportunidad de aprender a hacerlo. Fue precisamente acompañando a mi hermana a una sesión de quimioterapia cuando me la encontré en el capullo del Hospital Virgen del Rocío.

Yo le llamo el capullo a la Unidad dependiente del Servicio de Oncología que se encarga de administrar la quimioterapia, porque mientras que estás allí, mientras dura el tratamiento, parece que hibernaras, que no pudieras formar parte de este mundo. Lo viví con Rocío y lo conté, parece que la estaban matando. Pero cuando sales te han regalado unas alas, unas alas nuevas y maravillosas, llenas de todos los colores (como las de Pepo en este cuento que nos encanta a mis enanos y a mí), pero llenas, sobre todo, de ganas de vivir y con una impagable lección de cómo priorizar asuntos en tu nueva vida. Es como el capullo que hace la oruga para transformarse en mariposa, sólo que esta metamorfosis no es natural sino que necesita de la complicidad de muchísimos profesionales que dedican su tiempo y profesionalidad a conseguirlo. Es cierto que no todos saldrán con alas, pero no será porque no lo intenten con entusiasmo y trabajo.

Al llegar aquella mañana al capullo, ella me vio y se acercó con una gran sonrisa, como siempre, se algraba tanto de verme... Tanto miedo a buscar las palabras que no hicieron falta... Nos abrazamos con cariño y fuerza, nos sonreímos, nos preguntamos por los niños, nos dijimos lo guapas que estábamos, lo normal entre dos viejas amigas. Rocío y ella, que ya se habían encontrado muchas veces allí, se chocaron los cinco como dos raperos del Bronx:

-Vamos, Laura, ¡una menos!
-Claro que sí, ¡una menos!

Después de aquel encuentro casual no volví a verla, prometimos vernos para irnos de juerga después de las quimios, salida de chicas, dijimos. Pero no quedamos. Me contaron lo de la metástasis y antes de que me diera cuenta, a la vuelta de un viaje, mi madre me dijo que había estado en su funeral. Quizás por eso aún creo encontrármela en muchos sitios, porque no nos despedimos.





Sí, es ésta una historia con final triste, pero es que de ésas también hay, muchas.

Escribiendo esta entrada recordé un libro de Vidal-Folch, Amigos que no he vuelto a ver y he pensado que ésta es la primera que voy a etiquetar así, con permiso de Ignacio:


Amigos que no he vuelto a ver

Hay muchos, muchas personas, no necesariamente todos llegaron a ser amigos, pero si protagonizaron algún momento especial en mi vida, mágico, loco, triste, dramático...pero a los que por unas circunstancias u otras no he vuelto a ver. Pero no os asustéis, hasta donde yo sé, los n-1 restantes siguen vivos.



jueves, 26 de mayo de 2011

Resumen de la Edición 2.4 del Carnaval de Matemáticas


Para los que  buscan la razón (aúrea), para los que tienen un truco, para los que tienen otro, para los que pagan impuestos, para los que tienen raíces (cuadradas), para los que tienen cúbica o no tan cúbica, para los que están en la Luna, para los que van de carnaval, para los que exponen, para los coquetos, para los que enmudecen, para los que animan, para los feriantes, para los que descansan, para los que oscilan, para los que buscan la salida, para los que se maravillan, para los que casi recuerdan a Fermat, para los que ordenan el caos, para los que esconden la carta, para los que lo explican, para los que recuerdan a Martin y los que recuerdan a Boscovich, para los que tienen monedas, para los que conjeturan, para los que miden el infinito, para los que lo vuelven a medir, para los fabricantes de estrellas, para los que aman el fútbol, para las enzimas, para los que hacen grandes descubrimientos, para los de Albacete, para los que entienden a D'Hont,   para los que acarician los números, para los glotones, para los músicos, para los enanitos, para los adivinos, para los indecisos, para los feos, para los invariantes, para la memoria de Stein, para el famoso que tiene un problema, para el famoso que lo resuelve, para los físicos, para los cuánticos, para los que se enlazan, para las bacterias, para los que juegan, para los que se forman, para los que practican con docencia, para los que aman la lectura, para los que suceden, para los que varían, para los que tocan las esferas,para los que reparten, para las hormigas, para el buey, para los que lucharon por la integración, para los que nos llegan al corazón..


para TODOS






¡Las Matemáticas sí que son la chispa de la vida!

Ha sido un enorme placer albergar este carnaval y estoy muy contenta y agradecida con las 61 entradas. Algunos "campeones" como Tito Eliatron han participado con 11 y Gaussianos con 6, y varios de ellos con más de una.

A continuación, os dejo una lista más formal con las contribuciones:

1 @Anuska72 Dido y la piel del buey
2 @CafeMatematico La sucesión de Fibonacci
3 @CafeMatematico Un problema con truco
4 @CafeMatematico Otro problema con truco
5 @Carlosangosto El problema de los impuestos y el número de habitantes
6 @Carlosangosto Raíces cuadradas, ¿por qué se hacían así?
7 @Divestadistica Estadísticos en la Luna
8 @EbeniTIC Martin Gardner y Carnaval de Matemáticas
9 @EbeniTIC Exposición Murales Día Escolar Mates 2011 en el cole
10 @eliatron Camiseta tranformada por Fourier
11 @eliatron La raíz cúbica no tiene quien la quiera
12 @eliatron Sin palabras, ni siquiera Seispalabras
13 @eliatron Los matemáticos no deberían animar en eventos deportivos
14 @eliatron Y todo fue número: Otro paseo matemático por la Feria de la Ciencia
15 @eliatron Un sofá matemático
16 @eliatron Los péndulos Mathemáticos
17 @eliatron Portal Matemático
18 @eliatron Lo maravilloso de las Matemáticas
19 @eliatron Esto NO es una raíz cúbica
20 @eliatron La importancia del -1 y el Último Teorema de Fermat
21 @G4B1 Google:el orden del caos web
22 @gaussianos Primer aniversario del fallecimiento de Martin Gardner
23 @gaussianos La carta escondida en la suma (una explicación)
24 @gaussianos La carta escondida en la suma (el vídeo)
25 @gaussianos El problema de las monedas, el número de Frobenius y los McNuggets
26 @gaussianos Las cónicas según Boscovich
27 @gaussianos Daniel Peralta-Salas y Alberto Enciso nos hablan de la conjetura sobre la ecuación de  Euler
28 @GravedadCero El infinito mensurable
29 @GravedadCero El infinito mensurable II
30 @imatematicas IX Feria de la Ciencia de Sevilla
31 @ivsu La posición adelantada perfecta
32 @jmmulet Cómo resolver un problema de Matemáticas con ADN y una enzima
33 @JohanVenezuela El descubrimiento más grande del presente siglo
34 @juanmtg1 Albacete ya no tiene forma de abanico
35 @juanmtg1 Las tablas de la ley d'Hont. La tribuna de Albacete 19 de Mayo 2011
36 @Lamunix Aprende la tabla del 9 con tus manos
37 @londones Mates, mitología y ¿¿¿pan de molde???
38 @Lullaby_oz La música estocástica
39 @MagoMoebius Enanitos en las casa de Bing
40 @MatesyMas Magia matemática: Adivinando el día de tu cumpleaños
41 @MatesyMas ¿Dónde me siento?
42 @MellerClaudio Números feos y números lindos
43 @Milhaud Los números de Münchhausen
44 @ricardosaenz Análisis y aplicaciones: Conferencia en Honor de Elias M.Stein
45 @twalmar El matemático más famoso de todos los tiempos
46 @twalmar El matemático más famoso de todos los tiempos (II)
47 @Zifra Grafos para la Física Cuántica II
48 @Zifra Grafos para la Física Cuántica I
49 Daniel Martín Reina Los anillos de Borromeo
50 David Bacterias y Matemáticas: ¿cómo está determinado un cultivo microbacteriano?
51 Enrique Blasco Fling: Jugando en clase
52 Francis (th)E mule ¿Profesores de Secundaria con formación de investigadores?
53 FRancis (th)E mule Las matemáticas que llegan al corazón
54 Javier Omar Anécdotas de la práctica docente
55 Manoli ¿Por qué no todos los días los instauramos como Día del Libro?
56 Pepe Muñoz P.M.P Sucesiones
57 Rafael Miranda Molina Variaciones de un fractal 3D
58 Rafalillo ¿Reparto equitativo de escaños?
59 Rojo Merlín Matemáticas para Hormigas
60 Scientia La guerra del Cálculo Matemático...Newton contra Leibniz
61 @rnumantinablog Cómo volver una esfera del revés





Bueno, pues 'rien ne va plus' o sí, ahora os toca votar a la entrada que más os haya gustado de este carnaval. Para ello, expresad vuestro voto en un comentario a esta entrada (sí, lo siento, otra vez hay que votar), y si os resulta cómodo, basta con que digáis el número que le ha sido asignado en la tabla anterior. Tenéis hasta el día 15 de Junio. 

Con G. Hart durante su visita a nuestro Departamento

Me quedé con las ganas de una participación de George Hart  sobre sus trabajos en el Momath, pero me dice George que lo  he pillado muy atareado y me ha invitado a acompañarle en esto

Ya os contaré a la vuelta.